Obispo de Guerrero gestionará 'tregua navideña' de paz con grupos criminales

MARGENA DE LA O

Chilpancingo, Guerrero (La Silla Rota). El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, aún tiene pendiente el diálogo con uno de los grupos criminales en la Sierra de Guerrero, con quien seguirá insistiendo en un encuentro en la búsqueda de una tregua de paz para Navidad.

Sus planes los comentó después de concluir la sesión inaugural del Coloquio Estatal "Construcción por la Paz en Guerrero", convocado por José Luis Hernández Rivera, quien fue nombrado embajador por la Paz por la Organización de las Américas para la Excelencia Educativa (Odaee), en un acto que se llevó a cabo en el auditorio del Tribunal Superior de Justicia (TSJ).

Es público que el obispo ha dialogado con líderes de grupos criminales asentados en la Sierra, hasta donde tiene alcance la diócesis que encabeza, para apaciguar la violencia. En el periodo pasado de elecciones, él mismo informó que consiguió una tregua de delincuentes para que las votaciones ocurrieran en paz.

Para este fin de año, dijo, también le apostará a un acuerdo similar. "Si incluso a nivel mundial las guerras se paran en Navidad, por qué no en Guerrero que tengamos ese periodo, el más hermoso del año, lo podamos vivir en paz", comentó.

En ese mismo lugar informó que mantiene el diálogo con gente del Cártel del Sur, en busca de paz para la Sierra. Este grupo criminal tiene un control en el extremo de Filo de Caballos, zona donde, aseguró el obispo, por ahora hay cierta tranquilidad. "En tres cuartos ya se ha logrado (la pacificación). Yo siempre pongo de referencia Filo Caballos, de ahí y todo hacia la izquierda, ahorita está normalizado: el tránsito ya se puede hacer, las urvans (del transporte público) ya pueden subir, lo mismo los profesores y los médicos", mencionó.

Pero aún no ha podido reunirse con el otro grupo que, sabe, tiene control en otra parte de la Sierra, es decir la ruta de Tlacotepec (Heliodoro Castillo), y que a su vez está dividido en dos escisiones. "Únicamente faltaría un grupo importante, y ese grupo importante tiene dos brazos muy violentos. Logramos acercarnos a otros, pero todavía falta éste para que se logre la paz", dijo el obispo.

Por ahora tiene la garantía, como resultado de sus diálogos, que el grupo que controla el área de Filo de Caballos no invadirá otras zonas de la Sierra. "El diálogo es el instrumento de oro y sí se han conseguido mucho más cosas con el diálogo", comentó.

Continuará con los encuentros con grupos criminales para que el año cierre con menos violencia, pero, aclaró, por separado, porque todavía no hay condiciones para hacerlo en grupo. "Sería como reunir a las hijas de María, que son difíciles", dijo y después rió.

El coloquio al que asistió el obispo y otros líderes sociales, como sobrevivientes de Ayotzinapa, tendrá una segunda fase en Chilapa este martes y cerrará con una marcha por la paz para el próximo día 27 en Chilpancingo.

Con información de La Silla Rota