La fallida operación de la FGR para desmantelar red de trata en Los Cabos

Redacción

La noche del miércoles 21 de agosto, agentes federales realizaron cuatro cateos en domicilios de Los Cabos, donde presuntamente había 60 mujeres que eran explotadas sexualmente. El objetivo de la Fiscalía General de la República era desmantelar una gigantesca red de trata en este paraíso turístico de Baja California Sur.

Sin embargo, tras concluir el operativo policial, únicamente se pudo rescatar a 16 mujeres, todas extranjeras, y fueron detenidas cinco personas, todas responsables de la logística.

Los detenidos revelaron que formaban parte de una organización que "contaba con una infraestructura operativa y tecnológica para la promoción de prostitución ajena y la explotación de sexoservidoras", incluso a bordo de embarcaciones.

De los cuatro domicilios cateados, solo en uno de ellos se logró rescatar a siete extranjeras. En este lugar fue donde se detuvo a cinco personas.

Los detenidos fueron identificados como Andrés Ontiveros Avila, Alberto Rodríguez, Rosa Goyita Ortega Sánchez, Marco Antonio Castro Ruelas y Cristian Sagid Montoya Ruelas.

"En total se rescataron a 16 mujeres de origen extranjero, de 60 que esperaban rescatar; asimismo, detuvieron a cinco individuos que se encargaban de la logística, es decir, personas que sólo se dedicaban a alimentarlas y transportarlas. Es todo lo que se encontró en un inmueble, lo que quiere decir que fue un operativo fallido; primero, no rescataron a todas, y segundo, los grandes involucrados siguen libres", añadió un elemento de inteligencia adjunto a la Mesa de Seguridad Pública de Baja California Sur.

"En labores de investigación conjunta realizada por la FGR, elementos de la División de Inteligencia de la Policía Federal y la Segunda Zona Naval de la Secretaría de Marina, permitieron advertir una red criminal que agrupaba mujeres en diversos domicilios y promocionaba la venta de sus servicios sexuales; dicha organización contaba con una infraestructura operativa y tecnológica para la promoción de prostitución ajena y la explotación de sexoservidoras, incluso existían intermediarios que ofrecían los servicios de las víctimas en eventos privados en embarcaciones".

Las chicas eran ofertadas para eventos privados, en salones o para fiestas en embarcaciones por el Arco de Cabo San Lucas; además de bailar en ciertos bares, había otra estrategia.

"Los antros en los que las movían son Emporium Cabo, Mermaids Cabo y Splash; principalmente, los tratos de las mujeres se hacían por contacto vía WhatsApp: el cliente pedía el número de mujeres y las trasladaban a casas, condominios, salones, fincas, embarcaciones u hoteles. Hay muchas personas involucradas como para que sólo hayan agarrado a una parte mínima de la estructura, que era quienes las movían", añadió la fuente de inteligencia estatal.

De acuerdo con las investigaciones de campo, en la estructura de esta red había agentes de Migración, ministerios públicos, de Inspección Fiscal y policías municipales y estatales.

El gran negocio y la pifia

Desde hace años, Los Cabos se convirtieron en un destino sexual, donde los turistas pueden llegar y solicitar prácticamente cualquier servicio a la altura de sus gustos, sin que haya problema alguno.

Pese a que la investigación se ha centrado en el rescate de las bailarinas y sexoservidoras que prestaban sus servicios para eventos privados, hay mucho más en la operación de trata de personas; incluso había una estrategia de promoción muy amplia.

Destaca que había prestadores de servicios turísticos involucrados, los cuales ofrecían a sus clientes contactos para el turismo sexual, incluso taxistas y Uber dentro de su estructura y logística.

El error principal del operativo residió en que mucha de la información obtenida en operaciones encubiertas se cayó, debido a que pretendían encontrar extranjeras prestando servicios sexuales dentro de los locales; pero al llevar a la práctica el operativo, solo pudieron acceder a casas particulares porque no había pruebas suficientes.

Es por ello que solo se capturó a parte de la logística (y no a los operadores, quienes se encargaban de traer chicas).

Los bailes exóticos subieron de tono, al menos así fue documentado en la investigación, siendo eventos privados para empresarios, actores, políticos y famosos; allí la paga era suficiente para burlar a las autoridades.