• Sociedad

“Policías estatales se llevaron a mi hijo”

  • Eirinet Gómez
Hugo Murrieta Sánchez, de 23 años de edad, desapareció el 16 de abril del 2013, en Coatepec.

Hugo Murrieta Sánchez, de 23 años de edad desapareció la tarde del 16 de abril del 2013,  en pleno centro del municipio de Coatepec. Tres camionetas con logotipos de la policía estatal le cerraron el paso. Uniformados que descendieron de las unidades, lo sometieron y se lo llevaron con todo y el taxi que conducía.

Hugo Murrieta es el menor de los cuatro hijos que tuvo Carmen Sánchez Tlapa, de 53 años de edad, originaria del municipio de Coatepec, Veracruz.

“Después de tener tres mujeres,  llegó mi hijo, mi único hijo varón, para mí fue como si hubiera sido el primero”.

Carmen Sánchez cuenta que en su familia hay una regla de oro para sus integrantes: “el que no aporta dinero, aporta trabajo, yo siempre les he enseñado a que trabajen”.

Por eso, desde muy temprana edad, comenzó a educar a su hijo para que le ayudara en el negocio de venta de ropa y de comida, a la que se dedica desde hace más de 20 años.

“Entre las 8:00 y las 8:30 de la mañana, todos los días, él ya sabía que tenía que ir a repartir los chiles rellenos a las diez tortillerías a las que surtimos. De alguna forma, creo, que eso fue lo que lo desanimó de ir a la escuela, como la repartición era temprano, siempre llegaba tarde, eso le daba vergüenza, y un buen día, me dijo que él ya no iba a estudiar”.

Consciente de que su situación económica no era la más cómoda, Carmen Sánchez no insistió a su hijo para que continuara sus estudios, pero le advirtió que tendría que buscar un trabajo para ganarse la vida.

Luego de dejar la escuela, Hugo Murrieta se concentró en ayudar a su madre, todas las mañanas, con el reparto de chiles rellenos, después, se consiguió un trabajo como mesero, en una empresa de banquetes, en donde trabajaba los fines de semana.

“Su carácter era fuerte, pero muy noble y sabía ganarse la confianza de la gente. En la colonia la mayoría lo quería porque  no tenía vicios, no se drogaba, él era muy sociable y  no es grosero ni irrespetuoso”.

Carmen Sánchez  cuenta que a casi un año de la desaparición de su hijo, “mis vecinos me dicen que él, donde sea que esté, no creen que le haya pasado nada malo, porque él se sabe ganar a la gente, pero cómo no me  voy a preocupar si ya tiene once meses que se lo llevaron y  no sé nada de él, no sé a dónde se lo llevaron o qué hicieron con él”.

“Si mi hijo cometió un delito, que lo pague con cárcel pero no desaparecido”

En agosto del 2012, el cuñado de una de sus hermanas le ofreció pilotear su taxi, en el turno de la mañana. Hugo Murrieta aceptó de inmediato, comenzaría a dar servicio a las 6:00 y entregaría el auto a las 16:00 horas.

El horario fue una recomendación de su madre, “yo no quise que cubriera el turno de la noche, porque es más pesado, y no, como madre, no me puedo dormir hasta no ver que mis hijos estén en casa”.

Hugo Murrieta no puso resistencia, pensó que así podría utilizar la tarde para continuar jugando futbol con sus amigos, visitar a su novia, y dedicar un rato a dibujar, su pasatiempo favorito.

Entre sus amigos, Hugo era conocido por sus habilidades para realizar trazos, así que era muy frecuente que se acercaran a él para que hiciera un dibujo que pudieran dar como obsequio, o que pudieran utilizar como decoración en una fiesta infantil, o en un festival.

“A él le gustaba mucho dibujar, y yo lo dejaba, incluso le permití que hiciera grafitis en su cuarto, para que no anduviera en la calle haciendo dibujos, y le fueran a achacar un delito”, relata su madre.

El día que desapareció, rayaban justo las 16:00 horas, y Hugo se dirigía hasta donde su patrón para entregar la cuenta del taxi. Justo entre el Palacio Municipal de Coatepec y el parque, uniformados de Seguridad Pública del Estado lo interceptaron.

“Todos dicen que los que se llevaron a mi hijo, eran policías estatales, que estaban encapuchados, que iban uniformados. Nadie pudo ver las placas de las patrullas, porque a todo les dio miedo acercarse, pero sí se percataron de que fueron policías estatales”, acusa Carmen Sánchez, quien en cuanto supo de lo que había ocurrido, presentó la denuncia 288/2013 ante la Agencia del Ministerio Público de Coatepec.

A las 24 horas de presentar la denuncia, personal de la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI) acudió al domicilio de Hugo para realizar una inspección en su dormitorio.

“Ellos (los agentes de la AVI) fueron a  mi casa a investigar a qué se dedicaba mi hijo. Cómo se lo llevaron, ellos pensaban que mi hijo pertenecía a los malos, pero fueron y vieron su cuarto, donde está su ropa, sus cuadros, registraron sus zapatos, y al final dijeron: “todo está normal”, claro, todo está normal porque mi hijo era un muchacho sano”.

Carmen Sánchez considera que el registro del dormitorio de su hijo, es la única acción concreta que realizaron las autoridades locales para tratar de encontrar a su hijo. Lo demás ha sido un “no hay nada”.

“En cuanto puse la denuncia, los testigos de los hechos fueron a declarar ante la autoridad, ahí, señalaron que quienes se llevaron a mi hijo fueron policías estatales.  ¿Cuál fue mi sorpresa hace poco, que revisé el  expediente de mi hijo?, que no hay nada de eso. Declararon testigos, investigaron a su novia, a sus amistades, y no hay nada de eso”.

Un mes después de la desaparición de Hugo Murrieta, sus familiares acudieron a las instancias federales, con la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Unidad Especializada en Combate al Secuestro (UECS), para que atrajeran el caso.

“Ellos son los que me están ayudando, ahorita. Parece que ya vamos avanzando un poco. Ya tienen la sabana de llamadas, ya tienen muchas cosas que en Veracruz no se habían investigado”.

“Los testigos ya no quieren declarar, tienen miedo”

Hace un par de semanas, al municipio de Coatepec, arribaron agentes federales para levantar los por menores del caso de desaparición de Hugo Murrieta. Sin embargo, cuando quisieron entrevistarse con los vecinos estos no quisieron declarar.

“Los testigos tienen miedo de ratificar su declaración. Los agentes federales quisieron dar seguimiento al caso, y quisieron hablar con los testigos que declararon, pero ellos tienen mucho miedo de declarar porque en el municipio  ha habido muchos levantones, y la gente tiene miedo de denunciar”.

Carmen Sánchez no tiene recelo de la actitud de sus conocidos, incluso, reconoce que en la búsqueda de su hijo, ella también siente el mismo miedo que sus vecinos, de que algo malo le pase a ella o a sus hijas.

“Yo los entiendo porque yo también tengo miedo. Además de Hugo tengo a mis hijas, y tengo miedo de que la autoridad tome represalias conmigo o con mis hijas; y si sigo buscando es porque es mi hijo y tengo que seguirlo buscando”.

La madre de Hugo Murrieta vive con la consigna de que su hijo no debe nada, y la policía no tenía por qué habérselo llevado, “y en todo caso, si acaso debiera algo, entonces, que lo pague con cárcel pero no como desaparecido: ¿quiénes se creen ellos?, ¿quiénes son ellos para desaparecerlo, ¿de qué delincuentes nos vamos a cuidar, si como policías son peores los delincuentes?.

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