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El restaurantero de FHB y Javier Duarte que terminó en la cárcel

  • Miguel Ángel León Carmona
Vinissimo fue centro de reunión de la clase política durante estos dos sexenios priístas.

Xalapa, Ver. – La relación de Francisco Valencia García con la élite priista en Veracruz, puntualmente con los ex gobernadores Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte llegó a ser tan cercana que ambos figuraron como sus padrinos en la inauguración de los restaurantes Vinissimo entre 2009 y 2011.

Sin embargo, lejos quedó la plenitud del poder que alguna vez vivió el ex director de la Comisión Estatal de Agua en el Estado (CAEV). Ahora es investigado por tráfico de influencias y otros cuatro delitos del fuero común por haber desviado 435 millones de pesos que estaban destinados a 97 obras, y que, ante el desfalco, nunca se terminaron.

En la audiencia de vinculación a proceso, Valencia García mostró un semblante desencajado, solitario. Nadie de su familia lo acompañó. Tampoco políticos con quienes trató 12 años lo despidieron camino a la zona preventiva en el penal de Pacho Viejo.

El overol color naranja que ahora viste el político restaurantero, y las esposas que lo acompañan a cada esquina del reclusorio, contrastan con la imagen del empresario trajinado que ofrecía cortes de carne y vinos selectos a los exmandatarios priistas y a sus familiares. 

Corría el 19 de diciembre de 2009, en Xalapa, la capital del estado, el entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán se apersonó en el restaurante Vinissimo, al corte del listón. En las fotografías que aun muestra el ex cónsul de México en Barcelona en su blog, se le ve sonriente junto a los dueños del sitio Otto Monsiváis Mendoza y Francisco Valencia García.

Los tres se aprecian sonrientes, el hoy vinculado a proceso abraza con la mano izquierda a Herrera Beltrán mientras él presume a las cámaras el vino de la casa. Al fondo una cava cuantiosa y políticos con corbatas rojas como distintivo.

En un escenario similar, pero de 2011, Francisco Valencia inauguraba en menos de dos años su segundo restaurante Vinissimo, esta vez en la ciudad de Boca del Río, municipio considerado como el de mayor potencial económico en Veracruz.

La ceremonia estuvo presidida por el entonces mandatario estatal Javier Duarte de Ochoa y su esposa, Karime Macías de Duarte. Hubo aplausos y felicitaciones, incluso el hoy prófugo de la justicia dedicó un discurso de tres cuartillas que leyó frente a Valencia García y sus comensales.

“Mis parabienes al licenciado Francisco Valencia por este nuevo proyecto. Ellos son el ejemplo de emprendedores que han confiado en esta tierra y ven recompensado su esfuerzo con un negocio en expansión.  Estamos seguros de su éxito. Así, empresarios, sociedad y gobierno, haciendo cada quien lo que nos corresponde, sentamos bases firmes para la prosperidad. Enhorabuena”, expresó Javier Duarte.

La amistad entre Francisco Valencia y Javier Duarte se fue afianzando con el paso del tiempo.  El 13 de marzo de 2013 el originario de Catemaco fue nombrado titular de la Secretaría de Comunicaciones (ahora Secretaría de Infraestructura y Obra pública) y ese mismo año, en el mes de octubre, sería ascendido a la CAEV.

Como director de CAEV, Francisco Valencia fue severamente criticado, pues en tres años de labores, no pudo resolver el problema de la Presa Yuribia, ubicada al sur del estado. Grupos disidentes que cerraban las válvulas a manera de protesta y dejaban sin el líquido vital a más de 21 mil habitantes de la Sierra del Tatahuicapan.

En diciembre de 2014, Valencia García acudió a mediar un conflicto social, derivado de la escasez de agua en la misma región. Sin embargo, Valencia también fue evidenciado de no haber acompañado al entonces alcalde de Coatzacoalcos Joaquín Caballero Risoñol a dialogar con los serranos inconformes. El titular de la CAEV, esperó en un hotel de lujo en las periferias de Coatzacoalcos.

Pese a malas actuaciones como director de la CAEV, Valencia García era un elemento imprescindible para el priismo veracruzano, que ya comenzaba a ser rechazado por el sector electoral.

Señalamientos en contra del hoy vinculado a proceso, refieren su cercanía a los líderes estatales del Partido de la Revolución Democrática (PRD), a quienes habría convencido de desechar la propuesta de unirse en coalición con el Partido Acción Nacional (PAN) en las elecciones a alcaldes y diputados locales en 2013.

De esa presunta amistad con los líderes del Sol Naciente, Valencia fue apodado como Nenusa por el líder perredista Enrique Romero Aquino, según él, por asemejarse a un dinosaurio que todo lo que comía se le distribuía por el cuerpo haciéndolo inmenso.

El currículum de Valencia García, refiere que también fue contratista de agua y alcantarillado y servicios Coatzacoalcos (EFEVE). Además de haber sido empleado de Petróleos Mexicanos (PEMEX), en el estado de Tabasco. Sin embargo, tras malas entregas con la empresa se separó de sus funciones.

Valencia llegó a ser vecino del gobernador Javier Duarte en la zona residencial del Club de Golf de Xalapa, allí habrían convivido con sus familias. Un afecto que en palabras del columnista Mussio Cárdenas terminó siendo complicidad.

Francisco Valencia y la relación con la familia Yunes

Durante la audiencia de vinculación a proceso del pasado 03 de abril, la jueza Alma Aleida Sosa Jiménez, mencionó nombres de ex colaboradores de Valencia García en la CAEV, que sirvieron como pruebas testimoniales pues confirmaron haber recibido órdenes de realizar 14 movimientos bancarios por 435 millones de pesos a cuentas del Gobierno del Estado.

Sin embargo, el nombre de Eduardo Vega Yunes también fue enunciado por la Fiscalía General del Estado (FGE) como testimonio de prueba. De acuerdo con investigaciones ministeriales, a su llegada a la CAEV no negó las lagunas financieras que heredó de Francisco Valencia García en 2016.

Lo anterior, no obstante que los reportes vincularon a proceso al padre de su esposa, Claudia Valencia con quien contrajo matrimonio en julio de 2016.

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