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"Juan", discriminado y despedido por tener SIDA

Personal del Hospital General de Veracruz, el que informó que padece SIDA, razón por la que sus empleadores decidieron despedirlo

A Juan (como le llamaremos) lo despidieron de su empleo tras darse a conocer sus datos personales y expediente médico.

Fue personal del Hospital General de Veracruz, el que informó que padece SIDA, razón por la que sus empleadores decidieron despedirlo, por lo que acudió a la Comisión Es tatal de Derechos Humanos.

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Jaz Bustamante Hernández, defensora de derechos humanos y ex colaboradora de la Asociación Soy Humano LGBTTI, explicó que su caso se llevó a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, que emitió una recomendación.

“Procedió que se llamó a que atestiguan médicos y enfermeras que atendieron a esta persona en el Capacyt del Hospital Regional de Veracruz, le ofrecieron una disculpa y le dieron una pequeña compensación y no se siguió con la denuncia”, explicó.

Éste, es uno de los casos que sí proceden con una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos por discriminación, sin embargo, la gran mayoría, prefieren continuar en el anonimato.

“Un caso de cuántos, yo te puedo hablar de las siete quejas en Soy Humano, pero de ellos ninguno accedió a acudir a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, porque casi nunca proceden las quejas, hay una apatía por parte de la ciudadanía de interponer quejas”, comentó.

Veracruz es el segundo lugar en mortalidad por esta enfermedad de acuerdo con el Censida.

“Doblamos la media nacional que es cuatro, aquí casi llegamos a los nueve, además somos el estado, el primero con más mujeres con VIH sida aportamos a contexto nacional, l segundo con más niños y niñas atendidos con VIH y tenemos también el primer lugar en mortalidad de mujeres embarazadas”, indicó Patricia Ponce, activista y presidenta del Grupo Multisectorial VIH / Sida

La población indígena en Veracruz, está creciendo el número de infectados. El informe del Censida reporta que en la entidad hay 7 mil 569 casos, 2 mil 336 mujeres y 5 mil 233 hombres que son portadores.

“Los municipios más afectados por VIH el 10 por ciento tiene población indígena y el otro grupo que crece todos los días es el sector de jóvenes en edad universitaria”, comentó.

De acuerdo con el Censida, el grupo mayormente afectado por el virus hasta el primer trimestre del año es el de 30 a 39 años con 32.4 por ciento; la mayoría son hombres - 790 son mujeres y mil 657 hombres-.

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Del total de infectados por el virus el 26 por ciento se encuentra entre los 40 a 49 años, -589 mujeres y mil 277 hombres-; 23 por ciento son jóvenes, de 15 a 29 años, el patrón se repite, la mayoría son hombres; mil 245  y  521 mujeres y hombres.

La tasa de mortalidad, desde la perspectiva de Ponce, obedece a la detección tardía del virus y a la falta de un correcto seguimiento del tratamiento.

“Las personas que llegan a la atención, la mitad fácil llega ya con una etapa de SIda o a morir (...) el otro problema que tenemos es que la gente que se atiende y está medicada tiene desapego a su medicamento”, explicó.

Las razones por las que el Grupo Multisectorial VIH ha notado que no hay un correcto seguimiento del tratamiento son varias, la primera de ellas es un mal trabajo de psicología y el otro es que no cuentan recursos suficientes para acudir al Capacyt.

“Ese gente que viene de comunidades indígenas, por ejemplo la gente de los Tuxtlas debe ir hasta Coatzacoalcos a recibir el medicamento, son mil pesos de ida y mil de vuelta, va un mes sí y tres no (...) hay gente que me ha tocado que llega al Capacyt y se desmaya porque ha tenido que caminar 50 cuadras con un sistema inmunológico debilitado”, comentó.

Consideró que al menos, son necesarios tres Capacyt más en la entidad veracruzana; actualmente hay cinco, sin embargo, no se encuentran lo suficientemente cerca de algunas zonas.

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Poza Rica, Coatzacoalcos, Xalapa, Veracruz y Río Blanco son los municipios donde se encuentran los Capacyt.

“Se necesitaría uno en región de Cosamaloapan, otro en la región de los Tuxtlas y el otro al norte, en Pánuco, para dar acceso a la gente de la sierra”, afirmó.

La discriminación es, para ambas activistas, causa del aumento de la mortalidad por el virus de inmunodeficiencia adquirida.

“La mayor parte de las quejas son para el sector salud, porque llegan y dicen, que se espere porque tiene sida, ahí va la discriminación”, explicó Ponce.

Bustamante Hernández explicó que esto empeora cuando se trata de personas de la comunidad LGBTI.

“Lo que mata a las personas es rechazo, prejuicio y estigma social que viven, aun con toda la información que existe en torno a la enfermedad, hay personas que siguen creyendo que se contagia solo por convivir con personas con VIH (...) mueren por rechazo social y discriminación”, aseguró.

En el 2017 han muerto 152 personas por esta enfermedad.

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