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La incertidumbre se cierne sobre la economía mexicana

A los analistas internacionales no les ha gustado la renuncia del ministro de Finanzas

La renuncia hace unos días del ministro de Finanzas de México, Carlos Urzúa, aumenta las dudas entre los analistas financieros internacionales sobre las perspectivas de los activos mexicanos, según recogen en iforex.mx.

Carlos Urzúa, renunció a su puesto hace unos días. Su renuncia se anunciaba en una carta en la que el ministro hablaba de las muchas disputas que tuvo con la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. Y algunos analistas internacionales, como los de Pictet, consideran que estas disputas tenían sentido.

Urzúa es un hombre de reputación internacional y se le percibía en los mercados internacionales como un moderado, cuyo compromiso con la prudencia fiscal tranquilizaba a los inversores. Su salida también revela profundas tensiones dentro del gobierno entre los que defendían políticas ideológicamente orientadas (que Urzúa denunció) y los que defendían posturas económicas más ortodoxas.

Arturo Herrera, actual secretario del ministerio de Finanzas fue designado como el sustituto de Urzúa. El nombramiento de Herrera se produce en un momento en el que los aspectos fiscales han vuelto a la palestra. A corto plazo, Herrera tendrá que negociar con las complicadas finanzas de Pemex, la petrolera estatal, y empezar las discusiones sobre el presupuesto para 2020 en un contexto de ralentización económica.

Los próximos meses, por lo tanto, serán cruciales para que se haga con credibilidad y recupere la confianza en el deseo de la actual administración de mantener la disciplina fiscal, clave para los analistas e inversores internacionales.

En lo que respecta a las acciones, la elección de Obrador el pasado mes de julio marcó un evidente cambio de régimen entre los títulos cotizados en el mercado de México. La ratio PER (Price-to-earnings) a doce meses bajó desde las 16 a las 13 veces en cuestión de pocos meses, re acelerando una tendencia que empezó en el año 2015.

La prima de valoración sobre los mercados emergentes, que alcanzó en México el 75% en 2014, se ha encogido desde entonces al 7% y sigue bajando. Los beneficios empresariales se han mostrado resistentes y compensan el impacto de las valoraciones, todavía en términos de moneda local.

Mirando hacia el futuro, las expectativas de crecimiento de los beneficios para las acciones mexicanas siguen siendo fuertes por ahora. No obstante, se puede argumentar que ha habido una mejora significativa en el entorno económico del país desde las elecciones.

En primer lugar, las grandes incertidumbres persisten, sea en la dirección económica del gobierno (por ejemplo, cancelación del aeropuerto de México DF, la estrategia de Pemex, los aranceles bancarios), o las relaciones comerciales con los Estados Unidos. Además, el crecimiento se ralentiza y la inflación se mantiene por encima del objetivo, lo que impide el lanzamiento de medidas de relajación monetaria a pesar de los elevados tipos de interés existentes en el país.

Foto Archivo e-consulta

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