Incorporando una nueva cultura de la movilidad – Parte 2

  • Ciclovida Xalapa

Anahí Yopihua /

Sobre la adopción de los hábitos y cómo incorporar nuevos enfoques para modificar las preferencias de movilidad urbana.

En la publicación anterior, se abordó la perspectiva histórica sobre el crecimiento de las ciudades y de qué manera este hecho ha influido en la adquisición de las costumbres de movilidad urbana.

Del mismo modo que adoptamos las maneras de percibir, pensar, actuar, y en general, la cultura heredada de la sociedad postindustrial, es posible generar e implantar hábitos urbanos distintos. El francés P. Bourdieu definió un complejo sistema llamado “habitus”, el cual trata de entender y profundizar sobre los gustos y las razones de las elecciones de las personas, y tiene mucho que ver con las dinámicas urbanas, entre ellas, las de movilidad, principalmente aquellas cuya elección confieren un determinado estatus social, como es el caso del uso del auto particular.

Entonces, la elección del uso del auto para movernos en la ciudad, es una decisión y una práctica social y cultural heredada, que de acuerdo con el habitus se nos ha incorporado a través de un bombardeo del medio exterior, entendiendo esto como la interiorización de esta elección en los niveles más profundos del ser, pensar, sentir; pero no por ello deja de ser modificable. Así que, ¿cómo modificar estos sistemas de disposiciones tan arraigadas en materia de movilidad, si han sido tan ajenas a nuestra verdadera voluntad las circunstancias mediante las que las que las hemos adquirido? El más claro ejemplo de transformación cultural en el tema de la elección de medio transporte, es el de los holandeses y sus ya emblemáticas bicicletas.

Los Países Bajos, al igual que la mayoría de todos los países, también vivieron su época de apego a los autos. Si bien la crisis del petróleo y la numerosa serie de muertes ocasionadas por automóviles en los años 70 fueron determinantes en Holanda, el cambio cultural también se debe a toda una sensibilización y educación como parte del sistema, desde la más temprana edad, para inculcar a niveles institucionales un nuevo código social sobre los medios de transporte.

Esta nueva cultura de la movilidad les ha tomado poco más de dos décadas, fortaleciéndose a partir de los años 90 con un programa lanzado a nivel nacional que denominaron “Seguridad Sostenible”, liderado por el  Instituto de Investigación para la Seguridad Vial (SWOV por sus siglas en holandés), en el cual establecen principios y análisis en torno al sistema viario para poder lograrlo; lo anterior derivó en un ajuste de la infraestructura vial enfocada en las personas y no en los autos, construyendo o adaptando bici-carriles y rangos de velocidad para automotores (zonas 30 y zonas 60), acompañado de programas de enseñanza básica donde se instituye a nivel institucional la clase de ciclismo eficiente como asignatura obligatoria, esto último con la finalidad de volver a formar desde la impartición escolar, el hábito del uso de la bicicleta en las nuevas generaciones, el cual ya se había perdido entre la población adulta desde los años 60 debido a la preferencia por los autos.

El caso de Holanda nos remite a las premisas de Bourdieu mencionadas, el habitus se inculca en las instituciones de educación, y se incorpora a través del medio exterior, el gobierno de Holanda se ha ocupado en formar desde su sistema educativo a las últimas generaciones desde hace más de dos décadas. En muchas ciudades de distintos países, incluidas las de América Latina, se está tratando de seguir el ejemplo de los líderes holandeses, implementando infraestructura ciclista, por ejemplo; pero siendo muy analíticos los resultados han sido lentos, y tal vez uno de los factores es porque no se ha incorporado el concepto de la movilidad sostenible a los programas de enseñanza. Para avanzar hacia una nueva cultura de la movilidad, es prioritario un programa nacional educativo donde se consideren los medios no motorizados como prioritarios, dirigido principalmente a las nuevas generaciones; y un programa nacional de concienciación sobre conducción segura entre las generaciones adultas que ya tienen muy consolidada la preferencia por el automóvil.

En México se han dado algunos pasos en este tema de educación vial, sin embargo y sin restarles mérito, generalmente son iniciativas impulsadas desde las organizaciones civiles; para obtener el impacto nacional deseado, se debe implantar desde el sistema de educación básica, al igual que se hizo en Holanda. De no hacerlo, se corre el riesgo de ver pasar los años con resultados lentos e intrincados; pues a pesar de que haya ciertos avances en la adecuación de infraestructura, no hay ciudad preparada para la movilidad no motorizada, si a sus ciudadanos no se les inculca e incorpora la cultura vial basada en la escala y la vulnerabilidad de la vida humana.

Anahí Yopihua

@unaciudadanah

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Ciclovida Xalapa

El colectivo Physis Ciclovida se formó en febrero del 2012. Entre sus integrantes hay ciclistas pertenecientes a distintas ramas: urbano, montaña, ruta, street, descenso y otras. En sus actividades buscan fundamentalmente incidir en tres temas: la bicicleta como medio de transporte, la movilidad en la ciudad y la bicicleta como vía de proximidad con la naturaleza. Entre sus actividades realizan un recorrido nocturno todos los miércoles, el punto de reunión es la plaza ubicada en la Av. Xalapa esq. Américas. Desde abril del 2012 es el primer y único colectivo del Estado de Veracruz que es miembro pleno y activo dentro de la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BiciRed), organización no gubernamental que agrupa 50 asociaciones ciclistas de diferentes estados del país.

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