La Sherezada que todos llevamos dentro

  • Alma Espinosa

Parto de la idea de que todos hemos tenido una Sherezada en la vida. Una mujer que, como en Las mil y una noches, nos ha regalado a través de su voz un relato fantástico, que más allá de salvarle la vida a ella nos ha salvado de la monotonía de nuestra propia realidad.

Nuestra Sherezada personal –que bien podría haber sido hombre, pero seguiré con el personaje femenino de la compilación de cuentos del Medio Oriente– no necesariamente tuvo que haber sido nuestra mamá, y mucho menos tuvo que haber estado solamente a la orilla de la cama esperando pacientemente que nos durmiéramos.

La Sherezada de la que hablo bien pudo haber sido la vecina, la maestra o nuestra abuela. La escritora argentina Graciela Montes cuenta en su libro La frontera indómita, una excelente antología de conferencias de la colección Espacios para la lectura del Fondo de Cultura Económica (FCE), cómo su abuela se convirtió en su contadora de cuentos.

La abuela de Graciela fue su narradora de cabecera y reconoce que fue ella, más que decenas de textos académicos, quien la llevó a ser una devoradora de libros y toda una destacada estudiosa de los procesos de lectura.

En el momento en que compartían historias narradas por su abuela habitaban un territorio distinto, en el que las reglas eran diferentes. Creaban lazos más fuertes y junto con personajes y escritores formaban una especie de cofradía.

El escritor Juan Villoro da un claro ejemplo de lo anterior en su novela El libro salvaje. En este libro, que se convirtió en el título más vendido del FCE, Villoro narra parte de su historia lectora. A través del pequeño Juanito y su relación con el tío Tito devela cómo las historias contadas en los libros se convierten en fuertes lazos sostenidos de la imaginación y de la creación de mundos posibles.

Juanito de El libro salvaje y Graciela Montes tuvieron a su Sherezada personal. ¿Y a ti lector, quién te llevó de la mano por el feliz y maravilloso mundo de la ficción? Mi mamá me leía por las noches cuentos de los hermanos Grimm y de Hans Christian Andersen. Me compraba libros de cuentos y recuerdo que mis favoritos eran unos en formato grande de historia universal contada por Cantinflas.

Hace no muchos días descubrí que mi padre también tuvo que ver en mi historia lectora. Emocionado me contó que desde muy joven pertenecía a un círculo de lectura de una editorial. Cada mes el vendedor iba hasta su lugar de trabajo y le mostraba los títulos disponibles en unos folletos. Según su presupuesto y el tiempo que tuviera para leer, mi  papá le compraba uno o dos libros.

La costumbre siguió por años y en su recámara siempre había libros. Ah, claro, también los dejaba en el baño. Fue justamente en el baño donde conocí las portadas aterradoras de los libros de Stephen King o las “muy sencillas”, en ese tiempo, de Henry Miller. Y ahora que lo recuerdo, también fue en el baño, pero de mi abuela, donde me entretenía leyendo las revistas Selecciones.

Hay distintas versiones de Sherezada y cada uno podemos tener en diferentes momentos de la vida a nuestras narradoras personalizadas. O, quizá, también podamos ser la Sherezada de alguien. Lo más importante es que ese mundo único de historias compartidas sea libre, sin condiciones y sin pedir nada a cambio.

¿Qué hacer en la semana?

El jueves 2 de octubre inicia el Hay Festival Xalapa 2014. Serán cuatro días para disfrutar de 70 actividades con más de 140 destacados escritores, artistas y creadores. El espacio está pensado para adultos, jóvenes y niños que gustan de literatura, ciencia, arte y cine.

En esos días se realizará la segunda edición del Encuentro Talento Editorial, un espacio para el intercambio de experiencias entre más de 20 editores de diferentes países. Igualmente llama la atención el Hay Festivalito, que ofrecerá a niños actividades sorprendentes y muy divertidas, como la creación de un libro gigante. Para conocer el programa completo ingrese a: hayfestival.org.

Versión para impresión

Anteriores

Alma Espinosa

Es originaria del Distrito Federal y desde hace más de una década radica en Xalapa. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Estudió la especialidad en la Enseñanza de la lengua y la literatura en la Universidad Pedagógica Nacional Unidad Xalapa, donde actualmente es docente. Es egresada de la maestría en Literatura mexicana por la Universidad Veracruzana.

Actualmente cursa el diplomado para la Profesionalización de mediadores de lectura por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco. Es mediadora del Programa Nacional Salas de Lectura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha impartido talleres relacionados con el tema de la lectura y la escritura, y desde hace dos años es una de las mediadoras que dirige la sala de lectura Equinoccios.

Como periodista ha trabajado en el Instituto Mexicano de la Radio, el periódico U2000. Crónica de la educación superior, y el Departamento de Prensa de la Universidad Veracruzana. Fue gestora cultural en la USBI Xalapa. Actualmente colabora en el área de Comunicación Social del Instituto Veracruzano de la Cultura.